Sonoridad y medición: lo que todo productor musical debe saber

Para muchos, el «volumen percibido» (loudness) es el tema más confuso de la producción, pero no tiene por qué ser intimidante. Aquí tienes todo lo que necesitas saber...

¿Qué es el «volumen percibido»? Por ahora, piensa en ello como la fuerza con la que el oyente percibe una pista en comparación con otra reproducida exactamente con el mismo ajuste de volumen. Si te equivocas, corres el riesgo de que plataformas como Spotify o Apple Music bajen el volumen de tu pista... ¡o de vaciar una pista de baile! Si lo haces bien, tu canción brillará dondequiera que la escuchen. 

No te preocupes, no es complicado. Este artículo desmitifica los conceptos y términos clave, y lo explica todo para que lo hagas bien. Con esta información, podrás obtener un análisis de mezcla gratuito de Mix Check Studio para asegurarte de que tu pista se reproduzca perfectamente en cualquier sistema de sonido y plataforma de streaming.

Masterización, medición y volumen percibido 

El volumen percibido se suele debatir más en relación con la masterización, el proceso de preparar una pista para su distribución (a través de streaming, vinilo, etc.). Y una de las funciones principales de la masterización es lograr un volumen percibido óptimo. 

La herramienta clave para controlar el volumen es el limitador, un tipo de controlador de dinámica muy especializado y potente. Si es la primera vez que oyes hablar de esto, te recomendamos leer primero El rango dinámico desmitificado (próximamente) para obtener una introducción sencilla.

Ahora bien, mientras que los limitadores controlan el volumen, los medidores son un compañero de viaje esencial. Son la forma que tenemos de saber qué está haciendo nuestro limitador, de evitar los problemas con los que podrían encontrarse los oyentes y de cumplir con las estrictas especificaciones de radiodifusión y streaming. 

Veamos lo que te muestra un medidor de audio moderno.

audio meter

Decibelios, dB y Full Scale... ¡madre mía!  

El término decibelio se utiliza en varios contextos de audio diferentes, y como la gente suele abreviarlos todos alegremente como «dB», es bueno conocer la diferencia.

  • dB: es la unidad básica para describir cambios o diferencias en el nivel de sonido o señal. Por ejemplo, decir «sube el bombo 1 dB» significa que quieres que el nivel de ese canal sea 1 dB superior a su nivel actual.

  • dB SPL: cuando nos referimos al volumen del sonido en el mundo real (la presión de las ondas sonoras en el aire) utilizamos el dB SPL (nivel de presión sonora). Esto es lo que miden los ayuntamientos en la puerta de un pub cuando buscan una excusa para cerrarlo. 

  • dBFS: cuando hablamos de niveles de señal de audio digital (las señales dentro de tu DAW o hardware digital) utilizamos dBFS (decibelios relativos a Full Scale o Escala Completa). En los sistemas digitales, el valor máximo es 0 dBFS, y todo lo demás se muestra como un valor negativo. Así que si alguien dice «tu pre-master debería estar a -6 dB», en realidad está diciendo «los picos más altos de tu pre-master deberían estar a -6 dBFS».

Y hablando de picos...

Peak frente a RMS

Desde la década de 1950 hasta finales de la de 2000, los factores clave en la masterización giraban en torno al «pico» (peak) y al «RMS».  

Observa la forma de onda de abajo.

El valor de pico es el valor más alto que alcanza en todo el fragmento de audio; en este caso, 0 dBFS, al que llega varias veces.

Pero ahora mira este archivo.

Este también tiene un valor de pico de -0 dBFS. Pero escuchemos...

Ejemplo 1: https://on.soundcloud.com/CQcxcgaDv9g0C9mvvS

Ejemplo 2: https://on.soundcloud.com/eH8PpwCUhkh3Z60myI

El primero tiene un valor RMS de unos -10,5 dBFS. El segundo tiene un valor RMS mucho más alto (unos -5 dBFS) y suena mucho más fuerte. 

Por lo tanto, observar los picos es útil para evitar distorsiones no deseadas (ver artículo sobre distorsión digital), mientras que el RMS expresa el nivel medio, no el más alto. En consecuencia, el RMS es un indicador mucho mejor de algo que podemos definir como «volumen percibido».

Volumen percibido

El volumen percibido es exactamente lo que parece: la intensidad con la que un oyente siente que suena una pista en relación con otras canciones reproducidas al mismo volumen físico. 

Esto es importante tanto a nivel técnico (para asegurarse de que los sonidos suaves de una canción no sean demasiado bajos para ser escuchados, por ejemplo) como porque una cierta cantidad de volumen percibido simplemente suena mejor para la mayoría de los seres humanos.

El nivel de volumen deseable es subjetivo e incluso varía de un género a otro, de una época a otra y entre oyentes. Un temazo de club, por ejemplo, exige un volumen potente e impactante, mientras que una interpretación acústica de folk puede arruinarse con un nivel de volumen percibido comparable. 

El volumen percibido deseable no siempre equivale a sonar «fuerte». 

En la práctica, lo mejor que puedes hacer es comparar tu música con la de las pistas y productores que te gustan dentro del mismo género y, como veremos más adelante, nuestro Mix Check Studio puede orientarte hacia el rango adecuado para tu plataforma de streaming favorita.

Ahora bien, aunque el RMS da una idea más real que el pico de la fuerza final que tendrá un sonido, cuando se trata de masterizar y distribuir música moderna, sobre todo para streaming, vamos a tener que aprender qué son los LUFS. 

Pero primero...

True Peak (Pico real)

El true peak o pico real se refiere a una peculiaridad de los sistemas de audio digital por la cual el valor de pico indicado en tu archivo de audio digital puede diferir del pico real que obtienes cuando el sonido se convierte en una señal analógica para su reproducción. Ocurre cuando se fuerza a los limitadores digitales para conseguir un volumen extra, y aunque cada pico es muy breve, aun así pueden causar problemas.

Explicamos los picos reales en Distorsión digital y Headroom: el secreto para lograr mezclas vivas y dinámicas, y realmente importan, así que asegúrate de leerlo también. Por ahora, solo ten en cuenta que la mayoría de los sistemas de medición modernos (y Mix Check Studio) los mencionan.

Factor de cresta (Crest factor)

Otro término que encontramos en la medición de audio es el «factor de cresta»: la diferencia entre el pico y el RMS. 

El factor de cresta varía enormemente dependiendo del material, o incluso de la sección de una canción. Un conjunto de cuerdas frotadas tiene pocos picos abruptos, por lo que la diferencia entre el pico y el RMS/promedio es mínima, pero añades una batería y de repente es mucho mayor. Cualquier cosa que altere esta relación (los limitadores, por ejemplo) afectará al factor de cresta. 

No existe un rango óptimo para el factor de cresta, no debería dictar tus decisiones. En su lugar, piénsalo como una forma útil de medir cuánto estás cambiando la dinámica de una pista mediante compresión o limitación. 

Rango de volumen (LRA - Loudness Range)

Muchos medidores también muestran el rango de volumen (LRA). El LRA es el rango dinámico de una pista a lo largo del tiempo; en otras palabras, cuánto varía el volumen percibido. Una pista muy comprimida puede tener un LRA de solo unos pocos dB, mientras que una banda sonora de cine o una grabación acústica pueden tener un rango mucho más amplio. 

Al igual que con el factor de cresta, el LRA te ayuda a controlar cómo de dinámica es tu masterización.

La guerra del volumen (Loudness war)

Antes de pasar a nuestro siguiente término de medición, que posiblemente sea el más crítico, hagamos un viaje al pasado para recordar la década de 2000, que en términos de audio fue una auténtica y encarnizada batalla por el volumen.

¿Por qué los años 2000? Los limitadores digitales de tipo «brickwall» con anticipación de señal (look-ahead) se popularizaron enormemente en los 90, lo que permitió una limitación y un volumen mucho más extremos. Esto coincidió con la transición del vinilo al CD, cuyo formato digital admitía niveles de volumen mucho mayores que el producto analógico al que sustituía. 

Si sumamos a esto la curiosa tendencia humana a pensar que lo que suena más fuerte suena mejor en las comparaciones directas, la industria encontró un incentivo financiero para exprimir las cosas tanto como la tecnología permitía de repente.

Para ver hasta qué punto se descontroló la situación, observa los dos sencillos de los Red Hot Chili Peppers que se muestran a continuación. Uno es de Blood Sugar Sex Magik (1991) y el otro de I'm With You (2011).

De locos, ¿verdad? Tan de locos que el sector de la radiodifusión tuvo que intervenir para exigir el fin de esta demencia. Y así es como entran en juego los LUFS. 

Una breve historia de los LUFS

Antes de los años dos mil, el RMS se utilizaba habitualmente como el equivalente al «volumen percibido». Y si solo estás escuchando un pequeño fragmento musical en su punto álgido, sigue siendo una guía bastante buena. Pero el RMS tiene sus límites (perdón por el chiste fácil).

Escucha esta pista.

Hay secciones tranquilas en los arreglos, pero el valor RMS de una canción completa no reconoce estas decisiones artísticas: es un valor promedio de todo el tema, incluyendo intros y secciones minimalistas. Así que el valor RMS ronda los -9 dBFS RMS 

Pero recortemos una sección ruidosa y analicemos solo eso.

Obtenemos un valor RMS más cercano a -6 dBFS RMS. Hay una diferencia sustancial de 3 dB pero, por supuesto, esta es la medición que realmente importa al considerar la fuerza con la que el oyente va a percibir la canción completa. 

Resultó que, ante la limitación digital, el valor RMS de una canción completa no era una buena medida del volumen que realmente se iba a percibir. 

Se necesitaba una nueva unidad de medida, y esa medida fueron las Unidades de Volumen relativas a Full Scale (LUFS). 

Establecido como estándar en 2006 (seguido por las especificaciones de transmisión correspondientes en 2011), el sistema LUFS se diseñó para diferenciar entre las partes silenciosas y las ruidosas de las canciones y calcular el valor resultante de forma matemática. 

Y no pudo llegar en mejor momento, sobre todo ante el auge de los iPods, iTunes y las plataformas de streaming como Spotify. 

Y hablando de plataformas de streaming...

El dilema del streaming

La música en streaming ha transformado por completo el panorama del volumen y se podría argumentar que la propia música ha salido ganando. Durante el apogeo de la guerra del volumen, el objetivo era simple: sonar más fuerte que la canción anterior

Normalmente en la radio, pero también en la televisión y el CD. 

Sin embargo, hoy en día es más probable que los oyentes escuchen tu música a través de plataformas de streaming, y estas compañías no quieren saber nada de las guerras de volumen. Quieren que los usuarios disfruten de una experiencia fluida y constante sin importar qué pista suene a continuación: la antítesis de la guerra del volumen. 

Incluso las primeras versiones de iTunes de Apple ofrecían nivelación automática de volumen mediante un algoritmo propio para calcular la fuerza general del tema y ajustar su nivel para lograr una reproducción constante de pista a pista.

Y tenía todo el sentido del mundo. A diferencia de la radio, que procesa previamente el audio para su emisión, un oyente con toda su colección de CD importada y reproduciéndose en modo aleatorio en un iPod podía dar saltos de décadas de diferencia (por no hablar de géneros musicales) con los correspondientes sobresaltos en el volumen percibido. 

Sin embargo, por las razones que ya hemos visto, los sistemas que equilibran los niveles de las canciones basándose únicamente en el RMS tienen fallos. A menudo descompensan los niveles de una pista a otra y, en sistemas dinámicos, incluso pueden provocar subidas repentinas de volumen a mitad de la canción.

Y este es el dilema del streaming. Para bien o para mal, esas plataformas quieren que escuches transiciones infinitas y fluidas de una canción a otra. Y despliegan un ejército pacificador de algoritmos para garantizar que se mantenga el alto el fuego de la guerra del volumen.

A pesar de toda su sofisticación, se trata esencialmente del mismo tipo de proceso que el nivelador automático de iTunes. La diferencia principal es que, en lugar de medir el RMS o recurrir a un algoritmo personalizado, miden los LUFS.

Y funciona de maravilla en la mayoría de los casos: si intentas hacer que tu pista suene más fuerte que la anterior, es muy probable que las plataformas simplemente bajen el volumen de tu tema, lo que incluso puede hacer que parezca más flojo que el anterior. 

¿Provocar desajustes para evitar desajustes? ¿Cómo?

Un momento... si el objetivo declarado es una experiencia de escucha fluida, y el sistema de nivelación puede hacer que las canciones más potentes acaben sonando más flojas que otras menos exprimidas, ¿por qué hacer esto? 

En primer lugar, hay razones técnicas bastante aburridas para penalizar el volumen excesivo. Por ejemplo, casi todas las plataformas emplean procesos de codificación que pueden provocar distorsión digital con audios excesivamente fuertes (ver Distorsión digital y Headroom: el secreto para lograr mezclas vivas y dinámicas).

Pero también sirve como disuasión: «Si intentas reiniciar la guerra del volumen, simplemente te bajaremos el volumen»

Independientemente de lo que opines sobre las ventajas del modelo de streaming, los nuevos estándares son una muestra del poder del que disfrutan ahora las plataformas, y esto ha propiciado una nueva era de equilibrio entre volumen y dinámica.  

El único inconveniente es que las diferentes plataformas tienen estándares de volumen distintos. Pero si te preocupa cómo navegar por este nuevo panorama... no lo hagas. Mix Check Studio ofrece información detallada sobre cuánto subirá o bajará tu canción cada una de las principales plataformas. 

La historia de los tres LUFS

Por cierto, la medición moderna suele mostrar tres tipos de valores LUFS y vale la pena señalar qué es cada uno de ellos. 

Momentary (Momentáneo): mide la señal en ráfagas superpuestas de 400 ms, ofreciendo una lectura similar al RMS.

Short-term (Corto plazo): similar al momentáneo, pero operando con una ventana móvil de tres segundos.

Al igual que ocurre con el factor de cresta y el LRA, tanto el valor momentáneo como el de corto plazo pueden considerarse indicadores útiles más que objetivos finales. 

Integrated (Integrado): este es el valor promedio a lo largo de toda la pista. Es el que más interesa a las emisoras y plataformas de streaming, por lo que es en el que debes centrarte como objetivo de entrega.   

El volumen percibido, RoEx y Mix Check Studio

Existe mucha flexibilidad creativa en cuanto a los objetivos de volumen percibido, pero también ciertos requisitos técnicos para el streaming. Analizar tu mezcla con Mix Check Studio te ofrece consejos muy claros y fáciles de entender. 

Para realizar una comprobación gratuita de tu canción, simplemente inicia sesión con una cuenta gratuita y sube tu archivo. A continuación, se te pedirá que especifiques si tu pista está másterizada o sin masterizar. Las pistas masterizadas son mucho más fuertes que las pre-master, por lo que es vital indicarle al sistema en qué estado se encuentra tu archivo. 

Y si tu pista aún no está masterizada, asegúrate de quitar cualquier limitador que hayas añadido al bus maestro antes de analizarla con Mix Check Studio (¡y antes de enviarla a masterizar!).

Ahora selecciona la opción «Check» para obtener un análisis personalizado de tu tema. 

Además de una variedad de consejos sobre tono, dinámica y campo estéreo, Roex te dará comentarios claros y sencillos sobre tu pista (haz clic en la flecha de cada uno para expandirlo y ver el comentario completo).

Al indicarte de antemano qué ajustes de nivel realizaría cada plataforma en tu pista, puedes ajustar el volumen para evitarlo, ya sea encontrando un término medio ideal para todas ellas o deciciendo adaptar tus masters específicamente para tu plataforma preferida.

Si tu pista aún no está masterizada, la opción Mastering+ de Mix Check Studio también puede hacerlo por ti, aplicando los ajustes de volumen requeridos de forma automática. 

Incluso puede crear diferentes masters con distintos niveles de volumen, quizás uno extra fuerte diseñado para sonar en clubs o Beatport y otro optimizado para las plataformas de streaming. 

Conclusiones finales

Entonces, ¿qué hemos aprendido? Principalmente, que el volumen percibido realmente importa. Los oyentes tienden a preferir de forma refleja la música que suena más fuerte, pero solo cuando comparan directamente dos pistas cara a cara. Sonar más fuerte muchas veces no significa sonar mejor.

Crear masters excesivamente fuertes puede degradar gravemente la calidad de la música, dañar los transitorios, ahogar la vida de los sonidos e incluso hacer que tu música acabe sonando más floja cuando la gente la escuche en streaming.

Por suerte, lograr un volumen óptimo es más fácil que nunca. Los sistemas de medición digital modernos te ofrecen una amplia gama de herramientas para mantener el volumen bajo control. Y Mix Check Studio elimina las conjeturas, ofreciéndote pautas claras y específicas de cada género para que tu música destaque.

Si el análisis detecta un problema más profundo que la limitación final (como un problema de equilibrio o densidad dentro de la propia mezcla), Automix lo soluciona a nivel de stems individuales antes de la masterización, para que alcances el volumen objetivo adecuado sin sacrificar la dinámica de tu mezcla.